VIVIMOS EN UNA FICCIÓN

En mi opinión, creemos que somos conscientes de que estamos en la Vida, en el mundo, de que estamos procediendo del modo que requiere esto de vivir, pero en la mayoría de los casos, y sobre todo durante la mayoría del tiempo, no es así.

Vivimos en una ficción.

Vivimos más en lo que nos imaginamos, más en lo que nos engañamos, en eso que queremos creer porque nos interesa creer, en esa fantasía que hemos puesto en el lugar de la realidad.

OCULTAMOS muchas verdades porque no nos gustan, o las negamos, o las depreciamos para restarle la importancia que sí tienen.

DISIMULAMOS nuestros verdaderos miedos, lo que nos duele, aquello de lo que nos arrepentimos.

FINGIMOS sonrisas, afectos, y hasta un bienestar que no es cierto.

INVENTAMOS Paraísos, ilusiones, utopías, y vidas paralelas que no son ciertas.

MENTIMOS a los otros y, lo que es peor: nos mentimos a nosotros mismos.

FALSIFICAMOS la realidad, porque no nos gusta, o porque no nos queremos responsabilizar de ella, o porque nos disgusta y pensamos que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

TRAICIONAMOS nuestros principios más honrados, nuestra auténtica esencia, lo que debe ser respetado, lo que ha de ser de una ética intachable.

DISFRAZAMOS las cosas llamándolas con otro nombre, o restándole trascendencia, o pintándolas de un color que no es el suyo real.

EMBAUCAMOS las protestas distrayéndolas para que no insistan en su justa reclamación de decencia y sinceridad.

DEFRAUDAMOS a unos y otros, a la Vida y a los planes que nos tenía preparados, y lo que es más doliente: a nosotros mismos.

CONFUNDIMOS lo que es trascendental con lo que nos es más cómodo, lo que es importante con aquello a lo que le damos importancia, lo que es bueno con lo que nos interesa, y la verdad con nuestras fantasías.

DECEPCIONAMOS a nuestra conciencia, y a quienes creen en nosotros.

Vivimos bastante en una ficción y no siempre somos conscientes de ello.

El Proceso de Desarrollo Personal requiere de una ética que no admite nada que no sea verdadero, justo, sincero, honorable, honrado, intachable…

Vivir en la ficción durante un tiempo de relax, jugando con la imaginación, de un modo controlado, está muy bien.

Vivir en una ficción durante todo el tiempo, es un auto-engaño imperdonable y perjudicial.

Y en tu caso… ¿Cuánto de ficción hay en tu vida?

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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