SOY YO, ESTOY AQUÍ

Me paso largas temporadas en las que no soy consciente de ser yo mismo.

Vivo de un modo superficial y automático, sin pararme, sin reflexionar, sin hacer planes a medio o largo plazo, sin otro proyecto que acabar el día confiando en que el próximo sea mejor.

Pero sin hacer nada para que sea así.

Sólo de vez en cuando una voz dentro de mí resuena con fuerza y grita: “¡QUIETO!”.

Entonces dejo lo que esté haciendo, y presto toda mi atención.

“¡DATE CUENTA!”, dice la misma voz, y me quedo quieto y observando, aunque nada en concreto.

Dice la voz: “Repite conmigo: SOY YO, ESTOY AQUÍ”.

Sólo entonces soy consciente del todo.

“SOY YO…” me lo repito varias veces, y a medida que lo digo profundizo en ello… “SOY YO…”, vuelvo a repetir, y entonces sí que siento el cuerpo, presto atención a lo que pesa y a cómo me obedece. Tomo el gobierno del pensamiento, que ha estado funcionando hasta entonces de un modo autónomo, y entonces, y lo digo muy sinceramente, el mundo adquiere otra extensión: las cosas son más auténticas, y todo lo veo-siento-disfruto con otra intensidad.

La capacidad de ver me presenta otras dimensiones, como si todo fuera más real, más disfrutable, más vivo.

Los sentimientos son más notables y están más sensibles a lo que experimento: la música suena con más profundidad y más viva, el sol es otro, la vida tiene más intensidad, el trato con las personas –y la forma en que las miro-comprendo-amo-, es más cálida y más atenta.

La presencia de “YO” me reconforta.

Siento que este tipo de relación conmigo –de presencia atenta, gobernando mi vida con consciencia, estando todo yo en el instante- me aporta una intensidad nueva y muy querida a mi vida.

Entonces es cuando noto intensamente lo que significa “ESTOY AQUÍ”.
Soy. Estoy. La vida. Mi vida. Intensidad. Consciencia. Amor. Dios. Sentir. Vivir…

Todo parece distinto cuando me doy cuenta de “SOY YO, ESTOY AQUÍ”.

Por eso te recomiendo que lo experimentes:

¡QUIETO!, al cuerpo, a la actividad, al pensamiento… que todo se pare porque llega YO, y tiene prioridad sobre cualquier otra cosa.

¡DATE CUENTA!, centra toda tu atención en TI. Pies, manos, corazón, respiración, y, sobre todo, el pensamiento consciente, la mente dirigida por ti, sin dispersarte, centrándote en darte cuenta de quién eres y qué haces.

SOY YO, ESTOY AQUÍ… si eres capaz de hacer lo anterior, casi te puedo garantizar una vida más intensa, más real, más completa, más satisfactoria, y, sobre todo, más tuya.

Yo he programado en mi interior un aviso que salta cuando se da cuenta de que empiezo a salirme de mí, y me trae nuevamente dónde y cómo quiero estar, y he escrito muchas notas que tengo a la vista, donde quiera que esté, y me recuerdan continuamente lo que no quiero que se me olvide:

SOY YO y ESTOY AQUÍ.

Me paro.
Lo siento.

SOY YO, ESTOY AQUÍ.

Francisco de Sales

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