SÓLO BUSCAMOS FELICIDAD O PLACER

En mi opinión, los pasos que damos en la vida, las cosas que hacemos, y el destino al que se encaminan nuestros pensamientos, siempre están orientados hacia la felicidad o, cuanto menos, hacia el placer.

Si buscamos el amor, la amistad, un trabajo, viajar, comodidades, o futuro, es con la intención -soterrada o clara- de que eso nos va a proporcionar bienestar, mejoría, satisfacción, alegría… o felicidad.

Hay que reconocerlo y aceptarlo: lo hacemos desde el nacimiento, es algo intrínseco, o genético, que forma parte del camino o del impulso vital.

Lo que pasa es que esto sucede bastante “en secreto”. Generalmente no somos conscientes de cuál es el fondo último que se esconde en cada decisión, la auténtica realidad que hay tras cada esfuerzo, lo que nos empuja en una dirección.

Y ya que está incluido en nuestra naturaleza, ya que parece que forma parte esencial de nuestro itinerario en esta vida, que es parte del fin real y definitivo, sería muy conveniente dedicarle la atención y dedicación que merece, y sería conveniente fomentar todos los actos placenteros encaminados a gozar con más asiduidad de la felicidad y todos sus sucedáneos o sinónimos.

Aunque no nos demos cuenta de ello, y por lo tanto no le saquemos todo el partido posible, buscamos el bienestar y la prosperidad, demandamos la comodidad y la salud, deseamos la tranquilidad y la placidez, ansiamos la seguridad y la despreocupación, evitamos los problemas y sufrimientos, ambicionamos satisfacciones y alegrías, nos gusta vernos contentos y encantados, nos atraen el optimismo y la euforia.

El mundo y la vida pueden ser –lo son- fuentes de deleites.

Los cinco sentidos que tenemos a nuestra disposición son surtidores de sensualidad y gozos.

La sonrisa es un termómetro de nuestro estado interior.

No hay que negarlo y hay que colaborar en la búsqueda de ese placer, y es bueno aportarnos cualquier cosa que nos ayude a sentirlo y vivirlo así.

Cuidarse es un buen principio para ello.

Y atender las demandas internas, de cualquier tipo, es positivo.

O escucharse los sentimientos y las emociones, y darse el lujo de vivir con intensidad todo aquello que pueda llenarnos de gusto, de delicia, de gozo.

Somos lo más importante para nosotros. Esto hay que reconocerlo, y no permitir que una falsa modestia intervenga para desmerecernos.

Somos el sentido inicial de nuestra estancia en esta vida, somos nuestro presente y nuestro destino.

Somos merecedores de conocer y vivir todas las cosas satisfactorias que sea posible, y todo aquello que nos provoque éxtasis o promueva estados de bonanza. Y en este asunto conviene ser insaciable y entenderlo como que todo es poco.

No hay que avergonzarse de buscar la felicidad o el placer. Es más una obligación que un pecado. Existen para disfrutarlos.

Hay que ser generoso con uno mismo en este aspecto. Insaciable. Y sin remordimientos.

Repito y resumo: Todo lo que hacemos, si lo miramos objetivamente y buscamos el fin último, está orientado en este sentido. La felicidad y el placer y todos sus sinónimos son necesarios y excelentes. Todos, por el hecho de estar en la vida tenemos el derecho indiscutible a ser felices. Y darnos esa felicidad es una responsabilidad propia que no se ha de delegar en otras personas o en las circunstancias.

Si uno es capaz de aceptar todo esto con el corazón abierto y la mente a favor… adelante: ¡¡A ser Feliz!!

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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