¿QUÉ TIPO DE NIÑO/NIÑA ERES?

INTRODUCCIÓN:
El Análisis Transaccional, una herramienta imprescindible en el conocimiento del ser humano, dice que cuando nos manifestamos lo hacemos desde uno de estos tres patrones de conducta o estados del yo: Padre (P), Adulto(A) o Niño (N), y dice que es útil conocer cada uno de ellos, para saber desde cuál estamos actuando o manifestándonos, y así saber si estamos utilizando el adecuado para el momento o la situación. Podemos averiguar el origen de muchos de nuestros modos de actuar, el porqué de ciertos sentimientos, o de dónde vienen ciertas opiniones y formas de ser, si conocemos bien estos estados que son tres formas distintas de ser, pensar, sentir y actuar.

En mi opinión, el estado de Niño es el más interesante, lamentablemente es el más desatendido, y el que más conviene cuidar por lo gratificante que es.

El Niño es el que hace en cada momento lo que le apetece o le gusta. Lo suyo es la intuición, la parte mágica y creativa. Es ingenuo y natural. Dice cuando algo le gusta y dice lo que le disgusta. Goza, sufre, siente.

Busca cariño y aceptación. Fantasea y sueña. Es alegre, entusiasta y vivaz. Dispone de una gran fuerza interior. El Niño puede ser Natural (NN) y Adaptado (NA). El Niño Adaptado puede ser Sumiso (NAS) o Rebelde (NAR). También hay un Pequeño Profesor (PP)

El NN puede aparentar que es odioso o puede ser realmente amoroso, porque es natural y no está condicionado, es espontáneo y juguetón. Lo que uno es cuando nace.

El NAS se ha tenido que adaptar a lo que había durante su educación, para poder sobrevivir. Seguramente no estaba de acuerdo con las normas que le imponían, muchas de ellas injustificadas e injustas, pero
era lo que le exigían sus educadores y no tenía más remedio que acatarlas, y encontraba incoherencias entre lo que decían y lo que hacían, pero un poco de cordura le hizo ver que si se sometía y acataba cuanto le mandaban, sin rechistar, eso le aseguraba seguir en la familia y eso era lo que necesitaba a esa edad para seguir vivo. Su obediencia es automática: no piensa, hace lo que le han dicho que haga, pero padece una auto-descalificación continua, porque no está satisfecho con su modo de ser. Se adaptó de un modo Sumiso y acepta lo que hay.

El NAR, por contra, se adaptó a lo que había, pero no lo acepta y se rebela cada vez que puede. Es inconformista, agresivo, y desafiante. Tanto este como el NAS tienen sensaciones de angustia, de que algo va mal, y se sienten atemorizados y culpables al mismo tiempo.

El PP, en vez de reaccionar (NAR) o someterse (NAS) a las normas, aprende a actuar desde su astucia, su intuición o imaginación, y aporta soluciones originales cuando se necesitan, pero conviene que siempre las revise el Adulto, que está acostumbrado a hacerlo basándose en los hechos de experiencias anteriores o similares. Es pensativo, a su modo, y creativo e imaginativo.

Es bueno conocer y distinguir cada uno de los estados, ya que de ese modo si uno se sorprende utilizando el inadecuado para la situación, lo puede cambiar.

En general, si uno está en el trabajo puede ser Adulto o Padre, pero no Niño (salvo que trabaje de payaso o animador infantil); si uno está jugando no debe ser Adulto, y aún menos ser Padre, porque no jugarían bien; si uno tiene que tomar una decisión importante, es mejor que sea el Adulto quien se encargue, y no el Padre ni el Niño.

Para que la comunicación con las demás personas prospere de un modo adecuado, conviene que nos pongamos en el mismo nivel desde el que nos están hablando. Si me están dando una información importante en el trabajo, no conviene que sea Niño y me comporte como tal; si estoy jugando con un niño pequeño no es conveniente que lo haga desde el Padre o el Adulto, porque ninguno de ellos sabe jugar; si estoy en un velatorio es adecuado que sea Adulto, pero no Niño. Los errores y conflictos en la comunicación se provocan al hablar desde distintos estados del yo.

Para que las relaciones con los demás, y con nosotros mismos, se desarrollen del modo adecuado, conviene tener en cuenta en qué estado del yo nos encontramos en cada momento, cómo debemos usarlo, cuándo, y con quién. Debes estar en cada uno de ellos en el momento adecuado, pero siendo consciente, y, sobre todo, no dejar nunca de ser tú mismo independientemente del estado del yo en que te encuentres.

Pero, atención, porque uno de ellos puede dominar y excluir a los otros dos y eso no es lo correcto. Tienes que acostumbrarte a manejarte bien en todos, y ser íntegro cuando estés en cada uno de ellos. Estos estados no tienen nada que ver con la edad de cada uno. Es precioso ser Niño cuando uno ya está jubilado, y es digno de admiración el niño que sabe ser Adulto cuando es necesario.

RESUMIENDO:

Conviene que releas el capítulo si no te ha quedado claro, o que busques más información por otra parte, porque este es un asunto muy importante. Si te empiezas a observar a partir de ahora, verás cómo están bastante claros los tres estados. Te verás pasar de uno a otro varias veces a lo largo del día, y advertirás que no siempre estás en el adecuado. Observarás que dándote cuenta de ello, y yendo al conveniente, te irán mucho mejor las cosas. Fíjate en los demás cuando están contigo y practica a comprobar en qué estado están en cada ocasión: te ayudará mucho a mejorar tu relación con ellos.

Sé tú mismo en cada momento, pero desde el estado apropiado.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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