QUÉ O QUIÉN ES EL YO IDEA

En mi opinión, a quien no conozca el concepto de “Yo Idea” le sería conveniente que tuviese, por lo menos, una idea aproximada de lo que es, porque cuando uno se pregunta eso de “¿Quién soy yo?”, puede que el concepto del que parte en cuanto a ese “yo” sea equivocado, o puede que lo que vaya apareciendo en las respuestas esté dictado por alguien que no es uno mismo. En este caso, casi sería mejor preguntarse ¿Quién CREO que soy yo?

Se le llama Yo Idea al personaje que uno ha creado en la infancia a partir de la información que los otros le han ido facilitando acerca de sí mismo. El niño, que no tiene todavía los conocimientos suficientes acerca de sí, ni tampoco la capacidad para elaborarlos, se tiene que ir haciendo una idea de quién es, y esa idea la va construyendo con los juicios que los otros le aportan, de modo que si le dicen que es torpe ya empezará a tener una idea: “Soy un niño torpe”. Si en otro momento, y por otra circunstancia, le dicen “eres muy desordenado”, lo añadirá a su idea: “Soy un niño torpe y muy desordenado”. Si por una circunstancia concreta de un momento concreto los otros le dice que es malo, también lo incorporará a su currículum: “Soy un niño torpe, muy desordenado, y malo”.

El niño, en esa edad, no tiene criterio ni inteligencia como para rebatir el sambenito que le están colgando. No puede objetar que a su edad todos los niños pueden ser torpes, sobre todo si la comparación se hace con respecto a la destreza de un adulto, y no puede argumentar que a su edad no tiene todas sus capacidades desarrolladas y está aprendiendo todo.

Así que no le queda más remedio que empezar a pensar que es –aunque no lo sea- torpe, muy desordenado, y malo. Y con esos argumentos irá construyendo su autoestima, que será pobre, por supuesto. Y como cree que es así, porque es la idea que tiene de sí, empezará a actuar como torpe, muy desordenado y malo… con lo cual estará destrozando su vida.

Si creo que soy torpe es lógico que no alcance a hacer las cosas bien, que no pueda, que no logre… o que todo lo haga mal, como buen torpe que soy.

Así es como vamos construyendo un personaje -y no desarrollando quien realmente somos-, que es el que creemos que somos porque así nos lo han dicho.

Hay un error común al confundir ese personaje creado por los otros -y en muchas ocasiones creado para satisfacer a los otros-, con la realidad de quien SÍ es uno mismo, lo mismo que se confunde “el que uno es” con “el que uno está siendo/mostrando”, y por el hecho de no tener clara esta diferencia uno acaba siendo quien no es.

El Yo Idea es un dictamen emitido por los otros, y muchas veces lo hacen con un objetivo bienintencionado pero erróneo. Por ejemplo, con la idea equivocada de que al llamarle “torpe”, el niño se esfuerce más y haga las cosas mejor, o cuando se le etiqueta como “muy desordenado” porque ha dejado un juguete en el suelo; como la mente del niño y el inconsciente donde se archivan las informaciones no tienen sentido de la ironía ni de la relatividad, se acaban aceptando como verdades.

El Yo Idea es el juicio que los otros nos han dado acerca de nosotros, y que hemos aceptado, pero no tiene que ver con la verdadera identidad.

Nos han hecho creer que somos ese Yo Idea, y como eso implica que no somos del todo perfectos, eso nos lleva a crear otra falsedad: construir un Yo Ideal que contenga todas las perfecciones.

EL YO IDEAL

Este Yo Ideal es otro personaje que se crea para mejorar el Yo Idea que uno cree ser. Tampoco va a aportar la solución real al auto-descubrimiento, ni ayudará en el proceso de ser uno mismo. Aparentemente es bueno, porque se va construyendo con buenas ideas y buenas cualidades, pero no es verdadero, porque no es real, y acabará siendo perjudicial, porque vuelve a ser otro modo de alejamiento del auténtico, y porque el no cumplimiento de las expectativas que uno ha puesto en este personaje –cosa que será bastante lógica porque es “demasiado Ideal”- va a revertir de un modo negativo.

Por eso de la identificación con el nuevo personaje, cualquier agresión que se sienta hacia él se va a sentir como agresión personal. Y otra vez estaremos alimentando y engordando con nuestra atención a quien no es uno mismo.

Uno es quien es, y no quien los otros dicen que uno es, ni quien les interesa a los otros que uno sea, ni es el error del Yo Idea ni la fantasía del Yo Ideal.

Averiguar quién es uno realmente es la gran tarea de la vida.

Y es interesante hacerlo, para no estar viviendo personajes ajenos, para no ser un impostor en la propia vida.

Te dejos con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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