PASADO, VIDA Y FUTURO

En mi opinión, esta variación del conocido “Pasado, presente y futuro” es más acertada que la frase original. Pone en su sitio lo que es el presente: LA VIDA.

El pasado no existe ahora, fue pero ya no tiene entidad, sobrevive en el recuerdo y casi siempre en un recuerdo que no se ajusta a la realidad; lo mantenemos artificialmente a base de evocaciones y nostalgias. Ya sólo queda la opinión que se guarda de algunas de las cosas que sucedieron –y es una opinión que tiene tendencia a ser penalizada o ser magnificada-.

El futuro no existe, es una suposición, una previsión, y no tiene entidad tangible y demostrable. Al margen de que cuando llegue eso que ahora llamamos futuro será un presente y no un futuro. El futuro, y lo que nosotros queremos meter ahora en ese futuro, no tiene existencia, sólo está en nuestra imaginación, nuestro temor o nuestro deseo.

Lo real es este único instante en que estás leyendo esto, aquí y ahora. La vida es sólo el instante. Este instante y los próximos que lleguen, pero sólo cuando lleguen, no ahora. La vida real sólo se desarrolla en el presente, y no está en ninguna otra parte.

Vivimos en un presente continuo en el que no tienen posibilidad de permanecer ni el pasado ni el futuro.

Y si somos capaces de entender esto con claridad, será mucho más sencillo comprender que la VIDA está en este aquí y ahora en el que nos vamos encontrando en los diferentes momentos.

Dado que son irrepetibles e irrecuperables, conviene vivirlos todos con consciencia, dándose cuenta de que nosotros estamos presentes en todos ellos, que nuestra vida –no el mundo ni la vida de los otros- gira en torno a nosotros mismos, que nuestra vida necesita de nuestra presencia consciente para que sea una vida consciente.

Esto mismo, aunque con otras palabras, lo hemos escuchado cientos de veces. En ocasiones no se nos queda en el pensamiento y pasa fugaz y sin dejar rastro, pero en otras ocasiones sí nos cala y nos invita a la reflexión, cosa que no siempre hacemos porque estamos distraídos prestando atención a otras cosas. Pero no se debe aplazar continuamente esta tarea que hay que afrontar.

La calidad de nuestra vida, la consecución de nuestros sueños, el cumplimiento de nuestros deseos, el logro de nuestras metas y objetivos… nos necesitan.

No conviene dejar este asunto en manos del azar o del destino. Sí conviene participar activamente marcando el rumbo que nos interesa.

Mejor no estancarse en el pasado.
Mejor no dejar todo en manos de un futuro que no existe.
Mejor vivir el presente, que es VIVIR la VIDA.

“Soy yo, y estoy aquí y ahora”. Esto te hará tomar consciencia del presente. Repítelo cuantas veces te sea necesario.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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