OLVIDA LOS ERRORES DE TU VIDA

En mi opinión, demasiadas personas desaprovechan una gran parte de su vida por el hecho de condenarse a una frustración que permanecerá enquistada, y afectando con su ponzoña, debido al muy humano y habitual hecho de haber tenido algún “error” a lo largo de su vida.

Un “error” no es más que una acción aparentemente desacertada o posiblemente equivocada. Y nada más. Y digo aparentemente y posiblemente, porque nunca sabremos si lo que hoy aparenta ser bueno, o ser malo, en algún momento nos puede demostrar ser lo contrario.

Como humanos que somos -y por ello limitados y lejos de la perfección y la excelencia en cada una de nuestras acciones y decisiones-, y ya que tomamos miles de decisiones a lo largo de nuestra vida, y teniendo en cuenta cualquier índice de probabilidades que utilicemos, es estadísticamente lógico que nos equivoquemos en varias o muchas de ellas.

Ahí debería quedar todo. Se acepta el “error”, se aprende lo que haya que aprender, y a seguir a por otra cosa.

“Muy bien la teoría -puede objetar quien escucha-, pero es que detrás de algunos errores hay mucho daño hacia otra persona, o hacia uno mismo, hay dolor por el resultado, hay pérdidas económicas, etc.”

Es cierto. Así es. Eso es innegable. Está claro.

Lo que no está tan claro es la obligatoriedad de que además del daño o perjuicio que ya ha causado el error también haya que auto-castigarse, atormentarse, frustrarse, enojarse con uno mismo y llegar incluso a despreciarse, o ejercer esto mismo contra otro si es otro quien ha tenido el error.

Eso, además de que es injusto, es una auto-agresión innecesaria que provoca un distanciamiento emocional con uno mismo.

La autoestima se ve directamente afectada y herida.

El concepto que uno tiene de sí mismo se ve negativamente perjudicado, porque la mente va a dar vueltas sin parar a la misma visión equivocada y magnificada del asunto, y todo se va a dramatizar más de lo justo y necesario, así que es uno mismo quien tiene la responsabilidad y obligación de parar esas elucubraciones mentales, esas divagaciones innecesarias que dan vueltas sobre sí mismas sin ser capaces de ver más allá de sus propias disquisiciones.

Hay que olvidar la parte negativa de los “errores” lo antes posible, y además, olvidarlos del todo borrando también hasta el último poso y la mínima huella.

Lo positivo –que todo tiene algo positivo- es el aprendizaje que nos haya aportado acerca de lo que es conveniente no volver a repetir, o lo que no se desea para uno mismo o para los otros. Pero una vez extraída la enseñanza, el resto es innecesario.

Los achaques y los lamentos, son innecesarios.

La rabia y el dolor, son innecesarios.

La desesperación y el abatimiento, son innecesarios.

Sólo sirven el optimismo y la voluntad de seguir adelante, y para bien.

Olvidar los errores es un acto de Amor Propio, una demostración de dignidad, porque el sufrimiento no aporta absolutamente nada positivo y sí mucho negativo.

Esto hay que tenerlo muy claro, muy presente, y hay que llevarlo a la práctica.

Cosa que deseo que hagas.

Por tu bien.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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