NO ES LO MISMO DAR QUE DARTE

En mi opinión, hay que diferenciar claramente entre estas dos cosas tan distintas, de forma que no te auto-engañes y te conformes con DAR cuando en realidad lo que tu alma te pide es DARTE.

DAR es un asunto material, bastante impersonal, ni propio ni del corazón. Se trata de ceder algo que es tuyo pero que no forma parte de ti. Implica generosidad, pero no implica entrega.

DARTE, al llevar ese “TE” incluido en el final, te incluye a ti. Se refiere a ti como persona y no a tus posesiones materiales.

A veces parece que se puede acallar la conciencia generosa/cristiana que nos invita/obliga a ser generosos, a compartir, y a dar al necesitado, con el simple y mecánico hecho de entregar una limosna.

Parece como que si uno, por el hecho de dar algo, ya tiene derecho a una porción de Cielo, y que además la conciencia –ese juez insobornable- debería quedarse tranquila, y que en nuestro interior tendría que quedar una sensación reconfortante, como la de ser el más magnánimo de los filántropos, en opinión de un inflado ego –aunque tratemos de disimularlo con la modestia- por el detalle que hemos tenido.

DARTE es ofrecer lo más tuyo, lo que tú eres, lo que has aprendido porque lo has experimentado e integrado. Tu esencia. Compartir esto es DARTE.

Si dentro tienes –porque lo eres- luz, sabiduría, alegría, optimismo, felicidad, conciencia, experiencia… eso es lo que puedes entregar y con ello te estarás entregando.

DARTE es la máxima expresión de Amor, porque es entregar lo más válido que tienes, lo que no puede comprarse, lo que has ido forjando en ti con los años de experiencia propia, procesando tus vivencias, equivocándote y levantándote una y otra vez.

DAR es algo que puede ser muy impersonal, porque es entregar algo material que puedes sustituir, como el dinero, o algo por lo que ya no sientes un aprecio especial.

DARTE es un acto en el que hay una implicación insuperable. Entregas lo mejor de ti. Tu acompañamiento cuando alguien te necesita. Tu ánimo cuando alguien está desanimado. Tus cuidados cuando alguien está dolido o perdido.

En esos casos eres tú, y lo que ofreces es personal.

Por eso te sugiero que revises cómo lo haces: ¿das o te das?

¿Cómo es tu generosidad?

¿Cuánto de ti hay en tu generosidad?

¿Cuánto de ti entregas?

¿Te das lo suficiente?

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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