*NIÑOS ESPIRITUALES…¡NIÑOS FELICES!

Según un estudio realizado por los científicos Mark Holder, Ben Coleman y Judi Wallace, de la Universidad de Columbia, en Canadá y cuyos resultados han aparecido publicados en la revista especializada Journal of Happiness Studies la espiritualidad determina el grado de felicidad de los niños ya que la espiritualidad en los niños produce esperanza, sentimiento de un sentido a la vida, refuerza normas sociales positivas y da una red social de apoyo.

La espiritualidad consiste en contar con un sistema interior de creencias. Pero educar a los niños en lo espiritual no es lo mismo que transmitir un saber, enseñar una lengua o alguna técnica, ya que es un conjunto de actividades que deben potenciar y despertar el sentir espiritual. No es lo mismo saber que somos espirituales a sentir que somos seres espirituales. Por ello, hay que diseñar estrategias a nivel pedagógico para conseguir que los niños tengan interés por el mundo espiritual. Esto se debe hacer tanto dentro del ámbito familiar como en el escolar y en el social, siempre dentro de las competencias de cada uno de ellos. Va mucho más allá de la religión, de cualquier dogma … ser espiritual es estar conectado a la fuente, de donde provenimos. Y es entonces cuando vivimos una vida desde la inspiración. Estar inspirados (que a su vez significa IN SPIRIT- EN ESPÍRITU) es porque estamos conectados al universo, a la gran energía de la que provenimos.

¿POR QUÉ EDUCAR A UN NIÑO EN LO ESPIRITUAL?

• Los niños espirituales son más felices

• Conocerá mucho más del mundo que le rodea y contribuirá a un mundo mejor

• Recibirá todos los beneficios de la meditación • Puede mejorar su salud física o mental

• Aprenderá a reflexionar sobre sus acciones y asumir las consecuencias de sus decisiones

• Aprenderá a desarrollar sus habilidades, competencias y potencialidades

• Desarrollará mucho mejor su autoestima y evitará caer fácilmente en la frustración

• Le ayudará a salir de las dificultades de la vida en las que puede verse inmerso

• Es más fácil para un niño integrarse en los valores de la espiritualidad en su edad temprana antes que en la edad adulta.

La espiritualidad es ser consciente de tu YO más profundo y saber manifestarlo en tu vida.

Los cuatro elementos claves para conseguir educar en la espiritualidad a los niños son: repetir procesos, la pedagogía de silencio, la sencillez de recursos y el refuerzo positivo.

Hay muchos medios y recursos que se pueden utilizar, tales como contemplar la naturaleza, practicar el silencio, escuchar música y muchos otros.

Hay que ayudar a despertar lo espiritual en los niños, no obligarles; la paciencia es clave.

Lo espiritual, además, no debe ser considerado como algo estático, ya que es un camino por recorrer, algo que está cambiando constantemente. En ocasiones lo importante no son las respuestas, sino las preguntas, y por ello hay que saber favorecer tanto la búsqueda de respuestas como el camino a recorrer.

Los niños a partir del año de edad y hasta los tres años de edad puede que no lleguen a comprender los conceptos abstractos de lo espiritual, sin embargo empiezan desarrollando habilidades que favorecerán su camino espiritual como su capacidad para creer en cosas que no pueden ver, la curiosidad en todo, su vivir en el presente y muchas otras.

Fomentar su espiritualidad con estos pequeños detalles:

• Responde a sus preguntas e intenta inculcarle lo espiritual a la vez que le dejas expresarse y respetas sus propias ideas y creencias.

• Utiliza los juegos y lo cotidiano para enseñar la espiritualidad a un niño. El niño tiene que aprender de lo más común y mejor lo hará si le resulta divertido.

• Cuenta historias que le ayuden a adentrarse en lo espiritual.

• Enséñale a amar la naturaleza, haz que crea en un Poder Superior (que es el mismo en un elevado estado de conciencia). La naturaleza es la gran olvidada; pertenecemos a ella, somos uno con ella. Y es aquí donde sentimos la plenitud, la calma, la dicha.

• Practica el silencio al menos una vez al mes o a la semana, si es posible al día. No tiene por qué saber que se trata de meditar, sino simplemente como un momento tranquilo en el día. Haciendo respiraciones y simplemente observando.

• Enséñale la moralidad en aspectos como la bondad, el respeto, la honestidad y la valentía.

• Puedes regalar a los más pequeños un diario personal, para que escriban o dibujen sobre sus sentimientos y pensamientos.

Educar a un niño en lo espiritual es mucho más sencillo de lo que parece. Solo hay que tener las ideas claras, echarle ganas y conseguirlo con pequeños detalles. No son necesarias grandes acciones para llevar a los más pequeños al camino de lo espiritual, sino que son las pequeñas cosas las que le ayudarán a recorrer ese camino tan gratificante.

Recuerda que… ¡TODOS SOMOS SERES ESPIRITUALES VIVIENDO UNA EXPERIENCIA HUMANA!

Fuente: triskelate.com

BRILLA, AMA Y SE FELIZ. NAMASTE

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