Si estamos resentidos, la vía de salida pasa por aceptar y perdonar. Aceptar lo que ha ocurrido. Lo cual puede implicar aceptar la pérdida, aceptar que le engañaron, aceptar su error y/o el del otro, aceptar que le hirieron o aceptar que mataron a un ser querido.

 

 

La neuróloga María Gudín afirma que superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida. Perdonarse y perdonar abrirá las vías para sanar el corazón dolido.

 

Para conseguirlo debemos recuperar la soberanía sobre nuestra mente y nuestros pensamientos. Algunas personas creen que perdonar es un acto de debilidad. Sin embargo, es todo lo contrario; perdonar muestra que nos hacemos dueños de nuestro bienestar y dejamos de ser víctimas del otro.

Perdonar nos permite recuperar nuestro poder interior. Sin ese dominio, nuestra mente irá una y otra vez hacia ese lugar de sufrimiento, repetirá el ¿por qué a mí? ¿Cómo se atrevió? Los pensamientos serán como un martilleo constante, y no controlará los sentimientos de rabia, frustración y tristeza

 

Como la carcoma, sus propios pensamientos agujerearán las entrañas de su ser y se quedará agotado, sin energía. En ese momento se ha olvidado del primer principio de autoliderazgo: nadie crea sus pensamientos ni sus sentimientos excepto usted mismo.

 

 

Debemos cambiar la perspectiva y concienciarnos de que lo que pensamos al respecto de lo ocurrido es lo que alimenta nuestro malestar. Para lograrlo nos ayudará ser conscientes de que quien nos ha hecho daño es también un ser humano con sus debilidades y que, por la razón que sea, se ha comportado injustamente víctima de su ignorancia, sus creencias, sus neuras, sus impulsos o su propia rabia. La rabia no se vence con más rabia. Cada persona tiene un valor intrínseco por lo que es, no tanto por lo que ha hecho. No permitamos que nuestro resentimiento nos nuble la visión global.

 

 

Para llegar a perdonar plenamente debe ser consciente de lo que lleva dentro

 

Darse cuenta de lo que le está pasando es la base para iniciar cualquier cambio positivo. Cuando sienta rechazo, inseguridad, vergüenza, envidia, rabia, miedo, desaprobación, permítase aceptar lo que siente y afrontarlo.

 

Imagínese cómo se sentiría si no se resistiera a estos sentimientos, sino que los aceptara plenamente. Pruébelo.

 

 

La situación que provocó el sentimiento quizá ya pasó, pero si se agarra al sentimiento y lo rechaza, lo esconde o huye de él, lo mantiene y crece en su interior como las malas hierbas. Crece hasta que uno estalla o enferma. Es más sano permitirse sentirlos y soltarlos escribiéndolos, hablándolo con un amigo de confianza, expresándolos con movimiento corporal o pintándolos. Si tiene práctica, o está dispuesto a conseguirla, puede ayudarle mucho la meditación, ya que le facilita trascender los sentimientos hasta que estos se disuelven.

 

 

Piense en positivo: sea consciente de que usted es el creador de lo que piensa. Cambie el foco de atención. Medite. Perdone y suelte. Mire hacia delante. Cuando se libere de esos sentimientos, vivirá en paz interior.

 

 

Dejará de martirizarse y asumirá la responsabilidad. Al asumirla permitirá que todo su potencial permanezca despierto.

 

"Para soltar el pasado debemos estar dispuestos a perdonar"

 

(Louise L. Hay)

 

 

 

A veces, alguien le dice algo en tres minutos que le sienta fatal. Después de cuarenta y ocho horas aún lo recuerda. Lo recrea repitiéndolo en su mente y en sus palabras: ¡qué se ha creído!, ¡qué se ha pensado! Con esto fortalece esa experiencia en su registro, de manera que al cabo de años se acuerda de aquello que le dijeron, y su rabia, resentimiento o tristeza han crecido. El otro se descargó al decirlo y lo olvidó. Como el que tira la basura y se olvida. Alguien suelta cuatro palabras y se olvida, se queda tan tranquilo, pero usted no lo olvida, sino que las repite en su mente hasta tal punto que a veces ni siquiera puede dormir.

 

 

El problema no es tanto lo que el agresor hizo, sino toda la interpretación y la historia que nos hemos ido contando desde que ocurrieron los hechos.

 

Para salir de este estado, debemos impedir que nuestros recuerdos nos invadan. Debemos ponerlos en su sitio: en el pasado. El pasado ya se fue y ahora lo que tiene es este momento presente. No lo pierda alimentando sus resentimientos de lo que habría podido ser y no fue o de lo que fue y no tendría que haber sido.

 

 

Perdonar nos ayuda a decir: lo que fue ya pasó. Ya no es. Ya no está, excepto en su propia mente. Practique el lema: "Lo que ha sucedido ya es pasado". No necesita pensar en ello tantas veces. No permita que su mente lo reviva. Valore su tiempo. Valore su creación: los pensamientos. Es necesario darse cuenta de que cuando proyectamos en los demás y les culpamos de nuestra ira, nos permitimos ser esclavos y víctimas de ellos. Aferrarse es nocivo. El aceptar nos libera. Para conseguirlo se requiere del poder mental que permite detener los pensamientos repetitivos que provocan malestar. Con afirmaciones puede fortalecer su mente. Louise Hay sugiere esta: "Te perdono por no ser de la forma que yo quería que fueras. Te perdono y te libero".

 

Gozar del presente

 

 

"Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo"

(Dalai Lama)

 

 

Al darse cuenta de que el cambio depende de usted, es capaz de perdonar y seguir adelante con su vida sin cargar por más tiempo el dolor que le hace vivir en el pasado y no le permite gozar del presente. Esta es la base para restablecer el poder de su corazón y su capacidad de amar. Esto le permitirá acercarse al centro de su ser. Reencontrará su estado de paz, brotará de usted el amor y la felicidad. Reconectará con su verdadero corazón capaz de abrazar sin rencor, capaz de amar sin poner condiciones limitadoras. Es una práctica que puede empezar ahora. Sentirá Ágape, el amor desinteresado que no busca retorno y está relacionado con la capacidad de perdonar. Cuando perdona, ama.

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Comentario por olga millán cejas el octubre 24, 2011 a las 4:59pm

Sabio mensaje Alma, muchas gracias.

Yo soy incapaz de guardarle rencor a nadie, ni a los que de verdad me hicieron daño, por lo que me lleva a la conclusión de que los perdono, pero los alejo para siempre de mi vida y no sé hasta que punto eso es perdonar y olvidar.

Comentario por Yosoyluz el octubre 24, 2011 a las 3:33pm
para esta epoca de cambio,  de tantos finales y comienzos, leer esto es bueno, nada es para siempre, y las iluciones que se tenian con ciertas expectativas hacia trabajo amor, etc etc, lastiman, es importante, aprender a dejar ir, y a seguir caminando hacia delante, uno nunca sabe, que sorpresas la vida te va a dar.
Comentario por Nancy el octubre 24, 2011 a las 1:35pm
Hola alma lindo mensaje gracias por compartirlo
Comentario por Luz Peralta el octubre 24, 2011 a las 3:27am

Simplemente hermoso Alma, a veces nos quedamos viviendo del pasado, de lo que pudo ser y no fue y reviviendo los momento, como bien dices hay que valorar nuestro tiempo, aceptar que ya es pasado y liberarnos. . . para poder vivir en el presente, en el ahora y volver al amor, a nuestro ser, a vivir en espíritu y empezar nuestra nueva creación, nuevas y enriquecedoras experiencias por vivir, un Abrazo de Luz!!!

 

Comentario por maria el octubre 24, 2011 a las 1:22am
gracias por compartir y reinformarnos que somos seres de luz
Comentario por Annie Carrillo Suarez el octubre 24, 2011 a las 1:11am

Mie querida Alma,con tu mensaje nos haces racapacitar de cuanta energia perdemos cuando guardamos rencor y no perdonamos.Vamos a decir que el perdonar y perdonarse a uno mismo es un tremendo examen que tenemos que pasar y sacar buena calificacion...GRACIAS!!!

Recibe de mi un gran abrazo lleno de luz

Annie

Comentario por Tabares, Ana Teresa el octubre 23, 2011 a las 11:12pm
Alma, hermoso tema, pero reconozcamos que más de una vez hemos sentido resentimiento por alguna cosa o atentado sobre nosotros. Pero lo bueno de esto es reconocerlo, elaborarlo y soltarlo y el perdón se da por añadidura y es maravilloso sentirse libre de cordones que nos ataban a dolores pasados. Sólo el amor y la comprensión por la actitud del otro, nos libera de cualquier pesadilla. Creo que la mayoría de las personas, alguna vez ha sentido un resentimiento por algo o por alguien. Es un tema profundo y que dá para mucho. Gracias por compartir. Abrazo fraterno. Ana.
Comentario por ADRIANA el octubre 23, 2011 a las 10:31pm
BELLISIMO!!!NAMASTE!!

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