HAY QUE PARAR. HAY QUE PARAR. HAY QUE PARAR.

HAY QUE PARAR. HAY QUE PARA. HAY QUE PARAR.

En mi opinión, las prisas, las responsabilidades, las auto-complicaciones, las ocupaciones y los compromisos; otras veces la desgana, la desatención, la falta de voluntad, o la irresponsabilidad y otras excusas, nos boicotean –nos boicoteamos- de tal modo que desatendemos la tarea principal, el objetivo de esta vida: VIVIR.

Vamos tan rápidos o tan distraídos que seguimos un ritmo frenético o repetimos siempre lo rutinario sin valorar que existen otras opciones, de modo que el tiempo de estar en este mundo no lo convertimos en VIDA.

HAY QUE PARAR. Conviene darse cuenta de lo que estamos haciendo y de lo que no estamos haciendo. Conviene tomarnos seriamente y con dedicación la responsabilidad de nuestra vida. Conviene valorarla recordando su IRREPETIBILIDAD y su IRRECUPERABILIDAD. Conviene recordar a menudo todas la veces que nos hemos dado cuenta de esto pero sin escucharlo desde la razón, desde la conciencia, desde la comprensión, desde la fatalidad que también es esto. Seguimos adelante aplazándolo todo indefinidamente. El tiempo sigue y lo perdido no lo recuperaremos.

HAY QUE PARAR. Tomar conciencia. Darse cuenta. Apreciarlo y valorarlo. Esto es una realidad y no encararlo del modo que corresponde no exime del perjuicio que nos ocasiona. Una actuación despreocupada con respecto a nuestra irresponsabilidad ante el derroche o el mal uso de nuestra vida no se resuelve después con un arrepentimiento, porque será un arrepentimiento trágico y cargado de dolor pero que no nos devolverá lo perdido.

HAY QUE PARAR. Hay que enfrentarse a la realidad y a las grandes preguntas con sus consiguientes enriquecedoras respuestas. La realidad es que nuestros buenos propósitos no están diseñados o, si lo están, son desatendidos continuadamente. La realidad es que nos queda un año menos de vida que el año pasado, y muchos años menos que la primera vez que pensamos en tomarnos la vida en serio. La realidad es que no sabemos bien lo que queremos, que no nos esforzamos por realizarnos, que aplazamos lo importante mientras que nos centramos en lo urgente, o en lo innecesario, o nos rendimos a la desidia, que no tomamos el mando firme y consciente, y que carecemos de un buen Plan de Vida, de un presente que nos satisfaga y de un propósito enriquecedor de futuro.

HAY QUE PARAR. Hay que centrarse en lo importante. Hay que ser responsable. Hay que tomar consciencia del papel que uno tiene en su propia vida. Hay que tomar el mando. Hay que llenar la vida de VIDA.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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Comentario por Daisy Naquira el junio 4, 2019 a las 5:27pm

Excelente reflexión. Gracias. Bendiciones

Comentario por ♥ Assaya ♥ el junio 4, 2019 a las 2:27pm

Muy bueno! :)

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