¿EXISTE EL AZAR O EXISTE EL DESTINO?

En mi opinión, son dos corrientes de creencias prácticamente opuestas cuyo denominador común es que ambas son indemostrables y se basan exclusivamente en la fe o suposición que cada uno puede tener, con el añadido de que al tratarse de fe o suposición es indemostrable desde un punto de vista científico o intelectual.

El azar es, básicamente, casualidad. Se refiere a algo fortuito, que no sigue unas leyes específicas ni está predeterminado, que puede suceder o no y puede suceder de un modo o de otro modo distinto.

Lo tranquilizador -para algunas personas- del azar es que transmite la sensación de libertad. Lo que suceda por azar puede ser agradable o desagradable, pero a uno le queda la sensación de que no ha sido algo impuesto, algo ineludible.

Y es que la otra opción de explicarnos el que sucedan ciertas cosas es creer que existe el destino y que las cosas suceden, queramos nosotros o no, debido a ese destino predeterminado.

Generalmente, además, asociamos “destino” a algo que casi nunca es agradable. Eso es lo primero que nos viene a la cabeza, algo así como que todo destino es fatal. Si miramos en el diccionario encontramos que confirma esta idea. Dice: “Encadenamiento de los sucesos considerado como NECESARIO y FATAL”. El que sea NECESARIO nos hace creer que no tenemos libertad de escoger porque ya “algo” o “alguien” ha escogido por nosotros y nos ha impuesto algo de lo que no nos podemos librar –porque es nuestro destino-, con el agravante de que ha de ser FATAL.

Con esta definición no queda más remedio que ser pesimista ante las cosas que suceden por destino porque, además, hay otra acepción para la palabra DESTINO: “Hado”, y esto es lo que significa HADO: “En la tradición clásica, fuerza desconocida que obra irresistiblemente sobre los dioses, los hombres y los sucesos”, y también “Encadenamiento fatal de los sucesos”, con lo que nos deja pocas opciones de escapar bien de las cosas que nos asigna el destino.

Lo menos agradable –para algunas personas- del destino es que nos es impuesto –con lo que se elimina la opción de libertad de elección- y, aparentemente, es ineludible, porque el hecho de supongamos que existe lo que se denomina “Libre albedrío” -que es la potestad de obrar por reflexión y elección-, ya no es tan creíble como se le supone, además de que es indemostrable que exista el libre albedrío puesto que cualquier cosa que uno haga creyendo que con eso está escapando al destino en realidad puede que ese sea precisamente el destino: hacer como que se está escapando del aparente destino.

Quiere esto decir que si “parece” que el destino nos lleva, por ejemplo, a quedarnos en nuestro lugar de origen para el resto de la vida y decidimos con nuestro libre albedrío cambiar de ciudad de residencia, nadie puede garantizar que el destino real era quedarse y no era cambiarse. Puede que al cambiarse lo que se hace realmente no es escapar del destino sino cumplirlo.

Cada vez más personas creen que el libre albedrío no nos da la opción de eludir el destino, sino que nos permite elegir un modo u otro de cumplir, inevitablemente, con nuestro destino.

A muchas personas el hecho de que exista el destino les hace cuestionarse muy seriamente algunas de sus creencias. Se preguntan: Si ya está todo predeterminado… ¿Cuál es mi papel en mi vida?, ¿Qué hago en el mundo?, ¿Soy solamente una marioneta que forma parte de un juego de quien haya determinado el destino?, ¿Tengo libertad?, ¿Libertad para qué?

Otras muchas personas se quedan tranquilas con la confianza de que un Creador, que sabe mejor que nosotros lo que es bueno para nosotros, ha decidido nuestra función en este mundo, sabe de nuestra evolución y de las pruebas que tenemos que atravesar y nos las impone, nos cuida aunque no siempre lo sintamos así o no sepamos comprenderlo, o nos favorece con una fe que suple con su confianza las dudas del pobre y confundido humano.

¿Existe el azar?, ¿Existe el destino? A día de hoy, racional o científicamente es imposible confirmarlo.

¿Es importante que existan, es imprescindible, o puede uno gobernar su vida al margen de ellos?

Porque lo que sí existe es cada Ser Humano. Tú y los otros. Y estamos Aquí y Ahora. Y es conveniente dotar de sentido a este estar Aquí y Ahora.

Hay que llenar la vida de Vida y de Intención.

Hay que tomar conciencia y obrar en conciencia y a conciencia.

Y hay que tomar consciencia de esta maravilla que estar vivo y poder disfrutarlo.

Hay que darse cuenta de todo ello y obrar en consecuencia.

Ahora es tu turno.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)

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