ES RECOMENDABLE DESAPEGARSE DE LOS HIJOS

En mi opinión, es recomendable desapegarse de los hijos. Y no es tan loco como puede parecer a primera vista.

A quien se haya escandalizado le recuerdo que desapegarse no es lo mismo que desamar. La relación de apego no es saludable, hay dependencia de algún modo, hay una necesidad un poco insana. La relación de amor es libre y lo único que realmente une es el amor precisamente.

Hay que desapegarse de los hijos. Y de los seres queridos. Y de las personas con las que nos relacionamos.

Y no me refiero a dejar de sentir, ni a dejar de querer o amar, me refiero a dejar de estar apegados, o sea dependientes. Me refiero al enganche asfixiante, a eso de estar siempre encima controlando, dependiendo del otro para sentirse bien o mal, incluso exigiendo que satisfaga las necesidades sentimentales.

Pretendemos mantener una relación de por vida -y responsabilidad de por vida- con nuestros hijos, cuando la realidad es que somos los intermediarios para que nacieran, y su vida y sus decisiones y sus experiencias... son suyas. Tenemos que desapegarnos de ellos.

Amarlos pero en libertad. Amarnos ambos, padres e hijos, pero por libre voluntad y no porque un lazo familiar ahogue en vez de unir.

Escribió Khalil Gibran:

“Tus hijos no son tus hijos:
son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen.
Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas,
porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados.
Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia la felicidad”.

El amor sin amor no es amor.

El amor no se puede imponer: se puede fomentar. Y eso está bien. Se puede dar, pero sin esperar o exigir lo mismo a cambio. Se puede manifestar y eso puede acabar siendo contagioso y puede animar a los otros a expresarlo de igual manera.

El desapego es libertad. Para ambos. Y es en el desapego donde vive más cómodo y seguro el amor.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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