EL TIEMPO PERDIDO NO SE RECUPERA

En mi opinión, dos de las peculiaridades primordiales de la vida son que es IRREPETIBLE y que es IRRECUPERABLE.

Y esto es así.

Por lo tanto, no se puede recuperar el tiempo.

Se puede intentar crear un tiempo que sea parecido al que se perdió, pero no es el mismo.

Las cosas cambian, el tiempo cambia, uno mismo cambia.

Está muy bien eso de tratar de hacer lo que no se hizo antes. Muy bien. Pero no es lo mismo.

Lo mejor que se puede hacer para evitar tener que recuperar el tiempo perdido es no perderlo.

Si todos los momentos se viven con intensidad, si a cada momento se le presta la atención necesaria, y se le llena de lo que pide ser llenado, no queda lugar para el arrepentimiento. No hay vacío. Está completo.

El tiempo perdido –QUE ES LA VIDA PERDIDA- ya no está accesible. Desapareció. Se fue al pasado tal como fue vivido o como quedó sin vivir plenamente. Y no hay forma de recuperarlo.

Queda la opción de dotar a este presente de una calidad y plenitud suficiente para que en ningún momento pase a formar parte de la montaña de tiempos perdidos.

Así es la vida: hay que vivirla al momento. No se debe aplazar.

Eso que se llama “recuperar el tiempo perdido” es un loable deseo que surge tras la toma de conciencia de alguna carencia en la vida.

Pero, ya queda claro, no se puede recuperar el pasado.

Insisto: la vivencia intensa y consciente del presente es lo único que evita la necesidad de “recuperar el tiempo”.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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