ASUNTOS EN LOS QUE HAY QUE SER IRREDUCTIBLES

En mi opinión, en la vida hay cosas que se pueden admitir sin problema, cosas que son negociables, y cosas ante las que hay que ser intransigente porque son inaceptables.

LA AUTOESTIMA

El Ser Humano cuando no tiene la Autoestima en su punto justo es capaz de tolerar lo intolerable. En nombre de no se sabe qué, acepta cosas que son inadmisibles: el desprecio o el menosprecio, la humillación, la desatención, las burlas y ofensas…

Hay que comprender y defender que la Autoestima es la base de la personalidad, y si uno permite que sea atacada sin reaccionar defendiéndola a ultranza, ha perdido gran parte de su nobleza originaria y ha permitido ser atacado –sin salvaguardar su honra y pureza- en una de sus partes más sagradas.

La Autoestima es la base donde se fundamentan toda nuestras estructuras personales, humanas, y emocionales, de ahí la necesidad de ser irreductible ante cualquier ataque a ella y la obligatoriedad de dedicar el tiempo y esfuerzo necesario para recuperarla –quien la tenga baja o perdida- y hacerla justa y digna.

LA DIGNIDAD

Si hay algo que uno ha de poner a resguardo y defender por encima o por delante de otras cosas, eso es la dignidad, ya que es el único reducto donde uno sigue siendo de verdad él mismo, y es donde uno ha de ser impecable, ya que en ella se reúnen la honorabilidad, la honestidad, y la valía como Ser Humano.

Ha de ser intachable y hay que evitar que cualquier persona la pueda mancillar.

La dignidad se basa en el reconocimiento, propio y ajeno, de que cualquier persona ha de ser merecedora de respeto, es decir: todos merecemos respeto sin importar quiénes o cómo seamos.

Todos tenemos unos principios básicos o fundamentales y estos han de ser respetados por uno mismo y por el resto de personas.

La dignidad tal vez sea esté relacionada con nuestra divinidad. O, por lo menos, conviene considerarlo así: lo que tenemos de sagrado. Es nuestra esencia como los Seres Humanos y Divinos que somos.

LA LIBERTAD

“Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere”. (Mario Benedetti)

La libertad personal, de expresión y de actuación, es un derecho fundamental e innato, pero algunas personas no pueden sentir esto tal como es, y en ese caso será conveniente que se den a sí mismos permiso para sentirse libres, para mostrarse libres, y para soltarse de cualquier tipo de atadura –mental o real- que les impida manifestarse tal como es su Ser.

Sumando la Autoestima, la Dignidad, y la Libertad, nos proveemos de un sistema de vida íntegra que ha de convertirse en infalible y, sobre todo, ha de lograr que uno se convierta en irreductible en la defensa de su identidad y de su persona.

Uno ha de preservarse de cualquier ataque que le menosprecie o le desestabilice, de todo aquello que agreda a su equilibrio, a su honorabilidad, o a su respetabilidad, y de todo aquel que no le respete y valore.

Ante cualquier ofensa -tanto directa como por omisión o menosprecio- hay que reaccionar, del modo que se considere adecuado –aunque es preferible que sea de un modo asertivo-, porque hacerlo así es más correcto y sano que callarse y sufrir, y porque el Ser Humano puede acabar perdiéndolo todo –y hasta puede permitírselo- pero jamás ha de perder su Dignidad ni el respeto a sí mismo.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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