ALÉGRATE CUANDO TE DESCUBRAS OTRO "DEFECTO"

En mi opinión, este título parece que es contradictorio, incoherente, paradójico, o un error, y que, en realidad, el descubrimiento de un defecto debiera ser motivo de frustración, de pena, o motivo para una depresión, pero no. En mi opinión, no.

Y el día que lo escribo estoy convencido de ello.

“Descubrir” es “quitar lo que cubre”, “destapar lo que está cubierto”, “hallar lo que estaba ignorado o escondido”, pero cualquiera de las definiciones dice lo mismo: hacer visible algo que previamente estaba, que ya existía.

“El defecto” ya estaba en uno cuando ha sido descubierto.

Y si uno no era consciente de que estaba, quiere decir que seguía insistiendo en “el defecto”, y que uno nunca se pondría a la tarea de tratar de eliminarlo puesto que desconocía su existencia.

Ahí comienza mi teoría de que debiera ser un motivo de alegría, porque ahora, al ser consciente de “el defecto” es cuando se pueden tomar las medidas o decisiones necesarias.

Y cuando nos hallamos deshecho de “el defecto” estaremos un poco mejor, o mucho mejor, como personas.

Tendremos un “defecto” menos y estaremos, por tanto, más cerca de la perfección.

Si te descubres, o te descubren, un nuevo “defecto” no reacciones con ira, con rabia, ni lo niegues.

Responsabilízate de él, y luego haz lo que tengas que hacer para deshacerte de él.

Somos humanos –cosa que se nos olvida a menudo, o que no se termina de comprender en su realidad-, y eso lleva implícito, ineludiblemente, que la imperfección es lo habitual.

En mi opinión, lo que llamamos “defecto” -que para mí no es lo mismo que para los otros, y por eso tantas comillas- no es una imperfección, no es algo “malo”, sino que es la forma de llamar a la parte que aún no se ha desarrollado del todo de una cualidad. Esto quiere decir que sólo tenemos cualidades y que podemos llegar a desarrollarlas más.

Y ese es otro motivo de alegría: el saber que una cualidad que ya tenemos puede ser mejorada o ampliada, lo que nos acercará un poco más a esa perfección que ansiamos.

Ahora tal vez entiendas mejor el título y seas capaz de alegrarte cuanto te descubras otro defecto.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

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