ABUSOS SEXUALES A NIÑOS Y NIÑAS

En mi opinión, toda la atención que se le dedique a erradicar esta dolorosísima lacra, esta depravación imperdonable, es imprescindible.

Ante la mínima sospecha de que un niño/niña se pueda encontrar en una situación de abuso hay que mover cuanto sea necesario para evitarlo; hay que denunciar e implicarse personalmente para evitar que sigan padeciendo ese tormento.

Es evidente que una experiencia traumática como esa marca de un modo casi imborrable para toda la vida. Y lo trágico es que los efectos que quedan siempre están caracterizados por un abatimiento que va a marcar, de un modo funesto, a ese niño en su presente y su adultez.

Estos niños/niñas, aun en los casos más extremos de padecimiento, tienden a esconderlo y se quedan con ello dentro de sí, aun sin comprender el porqué.

Se sienten víctimas pero sin derecho a buscar auxilio.

Hay varios motivos por los que se callan.

Uno de ellos es que temen que lo sucedido acabe volviéndose contra ellos, que acaben siendo culpabilizados.

Otro motivo común es que les da vergüenza hablar de ello. Se sienten tan impuros, tan sucios, que no creen que vayan a tener comprensión.

Otras veces reciben amenazas advirtiéndoles de que el caso de que digan algo, tomarán venganza contra ellos mismos o contra algún ser querido.

También piensan que nadie les va a creer, o que les acusarán de fantasiosos o de querer perjudicar a quien, realmente, les está haciendo daño a ellos.

El temor al rechazo de la gente es otro de los motivos por los que callan; piensan que es mejor que nadie pueda juzgarles por ello, que es mejor no compartir la vergüenza.

Pasar esa vivencia traumática les llevará en su juventud y adultez a una soledad que ellos mismos se imponen, bien por eso de que se sienten indignos, o bien porque evitando el contacto con otros evitan que se descubra su secreto. Evitando el contacto con los otros evitan que se pueda volver a repetir…

Les crea un estrés postraumático que va a repercutir en casi todos los aspectos de su vida, incluida –por supuesto- la sexualidad que será un motivo de conflicto hasta que supere la herida vivida.

Creo que con esto quedan explicados algunos de los inconvenientes y padecimientos que van a acompañar a lo largo de su vida a estos niños/niñas, así que conviene prestarles una atención especial a quienes hayan pasado por ello, y no hay que hacerlo con pena, sino con comprensión, sin juicios. En la mayoría de los casos, con ofrecerles compañía y comprensión sin juicio ya es suficiente, y si en algún momento se explayan y cuentan algo… sólo hay que escuchar y nada de mostrar lástima.

Y si eres una persona que has padecido abusos –de cualquier tipo- y aún no has contactado con un psicólogo, hazlo. Te aportará pautas para que vayas saliendo del miedo, para que vayas despejando tu horizonte, adquieras confianza, dejes de estancarte en el lamento, y puedas escapar de tu propio tormento.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

Visitas: 37

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Escuela Iniciática para añadir comentarios!

Participar en Escuela Iniciática

LIBROS de ASSAYA

* * *

 

===> Nos AYUDAS al MANTENIMIENTO de esta WEB y las SALAS ONLINE?

 

****************

 

 

*****

***

© 2019   Creado por ♥ Assaya ♥.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio